.Explorando Francia en una Camper: La Aventura de La Paca Viajera
Día 1: Alicante– Sagaro: El Gran Arranque
¡Y comienza nuestra aventura! Somos dos viajeros a bordo de nuestra querida camper, La Paca, y partimos de Alicante con el sol brillando a nuestras espaldas, listos para descubrir los paisajes más impresionantes de Francia. Tras algunas horas de carretera, el Mediterráneo nos dio la bienvenida en Sagaro con su brillo dorado y una brisa marina que nos hizo sentir como protagonistas de una película de aventuras.
Sagaro es un auténtico paraíso: sus playas de arena dorada, pinos que parecen pintados a mano y un cielo tan despejado que nos cuestionamos si podría ser real. Estiramos las piernas recorriendo el famoso Camino de Ronda, un sendero que bordea acantilados, y cada paso nos regalaba una postal diferente. Las gaviotas volando por los riscos parecían disfrutar tanto como nosotros de este escenario mágico.
Terminamos el día en un camping cercano, ideal para autocaravanas, donde estacionamos la camper bajo los pinos y nos dormimos arrullados por el sonido de las olas.
Día 2: Dole: Una postal en movimiento
Nuestro segundo día nos llevó a Dole, un pequeño tesoro medieval lleno de encanto. Llegamos al área de autocaravanas junto al río, un lugar tranquilo desde el que se podían admirar los tejados rojos de la ciudad. Paseamos por sus callejuelas adoquinadas, sentándonos a contemplar la majestuosa Basílica de Notre-Dame, cuyos vitrales nos deslumbraron con sus vivos colores.
Una visita obligada fue el Museo de Bellas Artes, donde recorrimos salas repletas de arte clásico y moderno. Hubo un momento cómico cuando confundimos una escultura abstracta con un perchero, pero, entre risas, seguimos explorando las maravillas de este lugar. El día terminó en una pequeña boulangerie, disfrutando de un quiche Lorraine que nos dejó sin palabras.
Volvimos a nuestra camper para descansar, disfrutando de las vistas desde el aparcamiento que, con un poco de imaginación, parecía una obra maestra.
Día 3: Besanzón: Un salto en el tiempo
El destino de hoy fue Besanzón, donde la impresionante Ciudadela nos esperaba en lo alto de una colina. Ascender hasta allí fue todo un reto, pero la recompensa fue una vista panorámica que nos dejó sin aliento. Exploramos sus rincones históricos, desde exposiciones sobre la Segunda Guerra Mundial hasta un pequeño zoológico dentro de sus muros.
Nos tomamos un descanso para degustar un delicioso coq au vin en un restaurante local. Los aromas del vino tinto y el pollo nos transportaron a otra época, recordándonos que las mejores experiencias de la vida se disfrutan a fuego lento.
Pasamos la noche en un área de autocaravanas cercana al centro, ideal para descansar tras un día lleno de descubrimientos.
Día 4: Mulhouse: Motores y naturaleza
La ciudad de Mulhouse nos ofreció un día lleno de contrastes. Primero, visitamos el Museo del Automóvil, un paraíso para los amantes de los motores. Los coches de diferentes épocas nos hicieron soñar con rutas a toda velocidad, aunque ninguno de ellos podría competir con nuestra fiel Paca.
Para equilibrar la adrenalina, dimos un paseo por el Parque Zoológico y Botánico, donde nos relajamos entre jardines y animales. El único que parecía no impresionado por nuestra presencia fue un flamenco que, con su elegante cuello en alto, nos miró de reojo. No obstante, el parque fue el lugar perfecto para recargar energías antes de volver a la carretera.
Día 5: Eguisheim: Un cuento medieval
Entrar en Eguisheim fue como retroceder en el tiempo. Sus calles adoquinadas, casas de madera con tejados inclinados y flores colgando de las ventanas nos hicieron sentir como si estuviéramos dentro de un cuento de hadas. Exploramos sus talleres de artesanos y nos maravillamos ante la arquitectura medieval que ha perdurado durante siglos.
Caminamos hasta el Castillo de Hohlandsbourg, donde nos detuvimos a imaginar las historias de caballeros y doncellas que seguramente habrían transitado por esos muros. Aunque, siendo honestos, agradeceríamos un Uber Eats para hacer la vida medieval un poco más cómoda.
Terminamos el día estacionando la camper en un camping con vistas al valle, donde dormimos bajo un cielo estrellado que parecía sacado de un cuadro.
Día 6: Colmar: La pequeña Venecia de Francia
Colmar es simplemente un sueño hecho realidad. Sus canales serpenteantes y las fachadas de colores brillantes de la Pequeña Venecia nos hicieron suspirar. Aquí, cada rincón invita a detenerse y disfrutar de la belleza. Visitamos el Museo Unterlinden, donde admiramos su impresionante colección de arte medieval.
Al caer la tarde, nos entregamos a una cena de choucroute en un acogedor restaurante junto al canal. El plato, con sus montañas de chucrut, salchichas y carne ahumada, fue una delicia. Terminamos el día relajándonos en nuestra camper, estacionada en un área de autocaravanas junto a un parque.
Día 7: Riquewihr: Un viaje en el tiempo
El último destino de nuestra aventura fue Riquewihr, un pueblo que parece haber escapado de un libro de historia. Sus casas de entramado de madera y las calles empedradas nos hicieron sentir como si hubiéramos viajado en el tiempo. Nos detuvimos en una bodega local para disfrutar de una cata de vinos, y el Riesling se convirtió en nuestro favorito.
Cerramos la jornada paseando por el pueblo bajo la luz del atardecer, saboreando cada momento de esta inolvidable experiencia en Francia.
¡Hasta el próximo destino de La Paca Viajera!
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